¿Cómo protegemos nuestra marca en internet?

La regulación de los nombres de dominio ha venido impuesta por una serie de organismos vinculados con el gobierno de Estados Unidos y, especialmente, con su Ministerio de Defensa. Cronológicamente, el último de estos organismos es el Internet Corporation for Assigned Names and Numbers (la ICANN) que es una organización internacional sin ánimo de lucro que intenta dar respuesta a la reclamación de que el gobierno de Internet debe internacionalizarse, lo que poco a poco se va consiguiendo mediante la asignación de las competencias delegadas a empresas que pueden ofrecer servicios relativos al registro de dominios a terceros (los denominados “registradores”) y ampliando paulatinamente el número y tipología de los nombres de dominio o de primer nivel, también denominados los “gTLDs” que, comprendiendo los genéricos (gTLDs) y los territoriales (ccTLDs), coexisten junto con los Secondary Level Domain o “SLD”.


En concreto, fue durante la década de los años 80 cuando se crearon los primeros siete gTLDs: .com (usos comerciales), .net (servicios relacionados con la red), .org (organizaciones no comerciales, entidades sin ánimo de lucro), .edu (instituciones educativas), .int (organizaciones internacionales y bases de datos sobre Internet), mil (instituciones militares norteamericanas) y .gov (gobierno de Estados Unidos). Ya en el año 2000, y después de un amplio y costoso debate, ICANN introdujo los dominios .biz (negocios y compañías con ánimo de lucro), .info (webs conteniendo información sobre el titular), .name (individuos), .pro (profesionales), .aero (compañías relacionadas con la actividad aeronáutica), .coop (cooperativas sin ánimo de lucro) y. museum (museos).

Pero el cambio más notable en Internet se produjo el 20 de junio de 2011, fecha en la que el Consejo de Administración de ICANN anunció la aprobación de la propuesta final para la implementación del proceso de solicitud y creación de más de 1.000 nuevas extensiones gTLDs que operarían junto a las ya conocidas y que supondrían una revolución en la forma en que se encontrará información y se generarán los negocios basados en Internet. Este anuncio supuso la apertura de un proceso que, costoso y complicado desde un punto de vista técnico y organizativo, terminó el 13 de junio de 2012con la publicación en la página web de ICANN de un listado de más de mil nuevas extensiones gTLDs que, pudiéndose registrar de forma paulatina y progresiva tanto con ASCII como IDN (caracteres no latinos), se pueden agrupar en las siguientes categorías:

  1. geográficas (.madrid, .barcelona, .london, .tokyo, etc.).
  2. marcas (.nike, .apple, .bbva, .zara, etc.).
  3. términos genéricos (.web, .sport, .shop, .eco, .music, etc.).
  4. comunidad (.abogado, .bike, .gay, .surf, .hotels, etc.).
  5. registro de dominios en otros idiomas como el árabe, chino o en caracteres cirílicos.

Este programa de creación de nuevos nombres de dominio de primer nivel está, desde el mismo momento de su lanzamiento, ampliando de forma paulatina, progresiva y con gran repercusión la oferta de los nombres de dominio siendo las principales consecuencias de este cambio las siguientes:

  • Aquella entidad que ha decidido explotar una nueva extensión gTLD se convierte en registrador de la misma lo que significa que, previo acuerdo con ICANN, podrá ofrecer en el mercado el registro de denominaciones o marcas bajo esa extensión definiendo para ello los requisitos económicos, técnicos y funcionales así como los plazos de registro o renovación de los nombres de dominio.
  • Cualquier persona o entidad que cumpla los requisitos fijados por el registrador podrá registrar su marca o cualquier denominación bajo la extensión del nombre de dominio que le interese.

Y generando el registro de denominaciones o marcas bajo estos nuevos nombres de dominio, entre otras, las siguientes ventajas:

  1. Son más intuitivos para mercados cuyo idioma no usa caracteres latinos (por ejemplo, el mercado chino, japonés, árabe, etc.) permitiendo la creación de webs locales para esos mercados.
  2. Ofrecen a las entidades un mayor control de su imagen corporativa en Internet así como su conocimiento entre sus socios de estrategia, proveedores y clientes.
  3. Los titulares de marcas fortalecen sus comunicaciones internas y externas.
  4. Aumentan la visibilidad y posicionamiento de la marca en los buscadores de Internet, mejorando el acceso a la página web de una determinada marca cuyo valor se verá incrementado por esta mayor presencia online.
  5. Ofrecen mayor seguridad y autenticidad para los usuarios de Internet.